Hojas que caen desde la copa de ese árbol de donde salen todos aquellos frutos hermosos, de los cuales, todo el mundo quería comer. Jamás quise probar algo como eso, pero y tú qué sabes si alguien te ofrece de esas cosas que nadie quiere saborear en ese momento...
Apareció así mi vicio a ese fruto, ése, que no quería degustar...
No entiendo por qué no puedo dejarlo, pero lo que sí entiendo es por qué lo probé, fue por su color, por lo distinto que parecía a los otros que me habían dejado probar, y sobretodo, por todo lo que brillaba y me llamaba la atención, así, entendí que tú, no eras sólo un fruto más, si no ESE fruto.

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